Recuerdo que cuando era pequeño, cada tarde al regresar del kínder, mi abuela preparaba una jarra con agua de sabor. Cada día ansiaba llegar a casa para tomarla, me preguntaba de qué color seria hoy, ¿roja?, ¿naranja?, ¿verde?.
Entonces un día regresé y no había nada en el refrigerador, mi abuela me dijo –Hoy no he preparado por que has sacado dos estrellas rojas –de un perfecto historial de estrellas doradas.
Esa tarde llevaron una botella de Coca-Cola a casa. Desde ese día perdí el interés por ser el numero uno.