Corre con los ojos bien abiertos, detente cuando sepas que debes detenerte y gira. Vueltas de trescientos sesenta grados, siente el vértigo como empieza a hacerse más. Un pie al lado, el otro le sigue y gira, mira las líneas horizontales que tomaron el entorno, no pienses en lo ridículo que te ves, te ves ridículo ¿qué más da? sólo siente como giras. Ahora gira más rápido y luego más, eres gigante, lo único que importa es no chocar, alza los brazos, bájalos, muévelos de un lado al otro. Cagate de la risa, búrlate de lo absurdo que todo resulta. Gira hasta que te caigas y síguete riendo, mira como arriba sigue girando. Cánsate, da un suspiro y vuelve a comenzar.
Método infalible para reiniciar un día.