Querido Secreto (Carta al celular)

¡Querido celular, oh querido celular! Secret, cómo te bautizaron los que te hicieron. Sin duda un elegante nombre para un elegante aparato, ¿cómo es que fuiste a terminar conmigo?

Cuando te vi, pensé que eras más de lo que necesitaba, y definitivamente más de lo que planeaba gastar. ¡Qué equivocado! Juntos hemos tomado cuanta foto se nos pega la gana, visto los videos que nos plazcan, escuchado tanto radio como hemos querido y jugado tantas horas como fuera posible. Juntos hemos violado la sagrada privacidad del diario de una pequeña y admirable judía, hemos leído una historia que ocurre en París e Inglaterra, y la novela de un asesino serial, y los que nos faltan.

Incluso en alguna ocasión hemos hecho cosas de las cuales no nos sentimos orgullosos, y las que nos faltan.

Pero Secret, mi querido Secret, yo también tengo un terrible secret que debo confesarte, y es que, últimamente, me empiezas a caer mal.

Te empeñas en recordarme que no puedo vivir sólo en mi propio y retorcido (aunque no tanto como el real) mundo. Suenas cuando quieres y sin previo aviso. ¡Sólo déjame soñar! ¿Qué no te das cuenta que es muy temprano? Ring Ring, el pánico escénico se apodera de mí. A veces casi prefiero ignorarte, no me importa si anuncias una llamada importante de algún amigo, de mi padre o mi madre. O algún SMS escrito en un idioma parecido al castellano, pero con menos letras. ¡Oh, tocando el tema te cuento que ya aprendí un par de ellas! ‘tkm’ significa según una confiable fuente, ‘te quiero mucho’; y cuando solo hay una ‘k’ significa ‘qué’, no ‘quiero’, como podrías confundir. ¿Ves como yo también puedo ser chido? ¡Para que me valores!

Pero regresemos al meollo del asunto. Resulta que ahora siento qué nuestra relación se va debilitando día a día. Te voy a contar algo de tu predecesor, al que llamaremos querido V3, era como tú, así de perfecto. Hasta que un mal día entre querido V3 y yo, empezaron a surgir diferencias, ¿y sabes que le pasó al pobre de querido V3? Terminó, accidentalmente, en el ciclo de prendas delicadas de la maquina para lavar ropa. Y no vayas a creer que es amenaza, tan solo fluyó en mi mente su desafortunada historia.

Así que hazme el chingado favor de dejar de sonar a las ocho de la mañana, que todavía no te termino de pagar, sería una lastima que algo te ocurriera, y justo como los meses que hemos pasado juntos, que han sido felices, quiero que sean los presentes, y los que nos faltan.

Te quiere casi incondicionalmente (o tk1ch para que entiendas),
tu excelentísimo amo y señor, fred.

4 Comentarios

kozmica dijo el 28 de Marzo (2009) a las 4:08 pm:

Jaja, genial, así son las relaciones de amor-odio, por ahora yo me llevo bien con mi celular pero ya sé de lo que hablas :P

frederick dijo el 30 de Marzo (2009) a las 1:55 pm:

Jojojo. No lo había pensado así, es la relación perfecta de amor y odio. Pero estamos trabajando lo nuestro poniendolo en mutis. =)

balo dijo el 30 de Marzo (2009) a las 3:18 pm:

Jjejeje… me ha encantado este amor tan especial con tu celular.. y a la vez el odio que veo te produce sus llamadas a las ocho para despertarte.. pobrecito.. que culpa tendrá cuando si no es por esa maquinita.. nunca te despertarías.. jjasjjsja…

Que final tan triste.. en la lavadora.. ufffff.. que pena… Aunque no creo que se pueda vivir atado a un celular u otro artilugio semejante…

A mi me pasa con mi amiga la compu.. no puedo vivir sin ella… Ya ves cada uno vive atado a algo…jjejejejej…

Un abrazote… locuelo…

frederick dijo el 31 de Marzo (2009) a las 2:41 pm:

Sí, cada uno tiene su artilugio que le gusta pero no. Además hoy me levanté a las 12 del día… ¡por que no me despertó!
¡¡Saludos Balo!!

¿Y tú, Qué Opinas?

Nombre ›

Correo Electrónico ›

Website ›

2008-2009 Alfredo Gómez Valerio. Powered by Wordpress. Esta obra está protegida bajo la licencia Atribución-No comercial-No Derivadas 2.5 México de Creative Commons. Es libre de copiarse, distribuirse y comunicarse públicamente, mientras se cumplan las condiciones señaladas; sin permiso de alterar, transformar o generar obras derivadas.