Archivo de Así lo digo

La entrada cívica

No fue sino hasta apenas hace un par de semanas que noté el cambio en el entorno. Milla ya no estaba anunciando Mango, y los yogures que estaban a su lado también están desaparecidos. Ahora en su lugar, y en el de muchos más, hay imágenes de niños sonriendo, personas felices, eslóganes baratos y letras agresivas.

Es tiempo de elecciones, y los espectaculares sufren.

Qué basta de irregularidades, el PRI cumple; qué pena de muerte a secuestradores, el verde tiene la respuesta; qué un nuevo sol, vota PRD; que con PAN, sin PAN. Un sinfín de frases, y lo único que sé, es que Milla Jovovich ya no me mira desde su casa en las alturas. Coño.

Entonces me hice la pregunta: ¿Qué voy a hacer estas elecciones?

Me quedan dos opciones. Abstención: Sencillamente no me presento a las casillas electorales. La ventaja que encuentro en ésta es que no habrá que hacer cola durante una hora (si es que hay suerte), ni tendré que chutarme la ya vieja y cansada letanía del supuesto fraude electoral de 2006, que sostienen los fanáticos del peje. Ése es un plus plus. Pero si no me presento, ¿qué estoy haciendo? ¿No valgo si no participo?

Anular mi voto. Ir a la casilla, hacer cola durante una hora (si es que hay suerte), chutarme la letanía de los peje fans, pero al fin participar, no participando. Me anulo por que estoy inconforme.

Imaginen que algo así se aprobara, que tuviéramos que recurrir al odio como respuesta. La ironía es que el partido que lo promueve, se hace llamar ‘el partido de la vida’.

No, pero además conociendo nuestro sublime sistema judicial mexicano, que es por sobretodo transparente e incorruptible… en una de esas, esto se nos convierte en algo así como la revolución francesa parte 2 con escenas extendidas. A correr la sangre.

Después de escuchar distintas opiniones, leer algunos artículos y pensármelo, creo que al final, la opción más sensata para mí es sumarme al movimiento del voto en blanco.

Así sí. ¿O mejor me voy, aunque sea de payaso? Pero lo que es más importante, ¿volverá Milla?

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Estoy hasta la madre del fenómeno Susan Boyle

Lo he dicho. Como todos deben saber, Susan Boyle es participante de Britain’s Got Talent, ahora reconocida internacionalmente por tener en conjunto una voz extraordinaria con una aparente discapacidad intelectual y una apariencia física como sacada de ogro de cuento infantil.

Y desde ahí el asunto se volvió insufrible. El síndrome del patito feo es más común de lo que parece, y a más de un mes ¿hay todavía que chutarse notas y notas al día de la mujer? Los encabezados venden: “Susan Boyle, la voz de un Ángel”, “Patito feo con voz de Ángel” y cosas por el estilo. Y ahora resulta que muchas personas van diciendo y repitiendo cual disco rayado qué para que vean los que discriminan, para que aprendan a no juzgar un libro por la tapa, para que bla bla bla bla…

Golpes de pecho. La buena onda de la discriminación. Todos somos un poco discriminatorios, todos tenemos un punto de racistas, y cada quien maneja su nivel de esnobismo. Por muy buenas personas que intentemos ser, es imposible evitarlo, desafortunadamente aquí así funcionan las cosas.

Dice el dicho: La culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre. Susan Boyle canta bien y es fea, fea, fea. Del retraso mental, igual sospecharía de ella como de muchos otros que ocupan espacio en la pantalla. Es un producto televisivo que buenos resultados ha dado, y muy probablemente de aquí a un año, habrá desaparecido y habrá sido olvidada. Eso hasta que llegue el nuevo patito a hacernos sentir que somos generosos. Mientras tanto, a darle rico a la doble moral.

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Castellano y KsTyano (¡q XvoK2 staba!)

Hojeando la revista Psychologies me encuentro con esto:

“Es cada vez más común que se omitan letras o se utilicen símbolos para compactar los mensajes enviados, ya sea por Internet o por celular. A pesar de la preocupación de que esto distorsione y minimice las propiedades del lenguaje, estudios recientes de la Universidad Coventry, en Reino Unido, han demostrado lo contrario. Resulta que los niños que emplean un mayor número de contracciones y símbolos a la hora de redactar adquieren una mayor conciencia fonológica. Es decir, las abreviaturas hacen que se desarrolle una capacidad deductiva de la lectura, lo que enriquece el idioma. Según el estudio, difundido por la página de Internet www.elcastellano.org, los buenos lectores pueden interpretar mejor las abreviaturas, pues al leer no se procesan las palabras, sino sus raíces.”

Está bien. Comprendido, ya no puedo quejarme de la distorsión que sufren las palabras y el idioma. Es más, de ahora en adelante me voy a dedicar a desarrollar mi capacidad deductiva (y si me permite, la de usted, querido lector) con un sencillo ejercicio: traduciendo un extracto del libro en turno del castellano al KsTyano:

Staba aQrruK2 n 1 banco i a . d 2rmirC, Qan2 L DsPrto 1 paso elastiQ i firM. 1 muGr, 1 muxaxa, con 1 Bsti2 muy corto Dl q salian 1as πRnas rmosas QbiRtas x Dlgadas Mdias Kladas y Klzada con altas botas rojizas, paso raπdaMnT a su la2, con vigorosos i ritmiQs pasos, rguida i soBrbia, LganT, orguyosa, con 1 rostro frio, D labios muy πnta2 i 1 alto i tuπ2 Pina2 D luminoso amariyo MtaliQ. Su mirada L rozo x 1 instanT, cgura y taja2ra qmo las Dl xTro y Dl aCnsorista Dl hoTl y continuo indiferenT su Kmino

Saben qué… pensándolo bien, este… creo que me gusta mi conciencia fonológica y la pobreza del idioma tal como está.

P.D. Texto original (¿a poco no es una gloria deducirlo?):

Estaba acurrucado en un banco y a punto de dormirse, cuando le despertó un paso elástico y firme. Una mujer, una muchacha, con un vestido muy corto del que salían unas piernas hermosas cubiertas por delgadas medias caladas y calzada con altas botas rojizas, pasó rápidamente a su lado, con vigorosos y rítmicos pasos, erguida y soberbia, elegante, orgullosa, con un rostro frío, de labios muy pintados y un alto y tupido peinado de luminoso amarillo metálico. Su mirada le rozó por un instante, segura y tajadora como las del portero y el ascensorista del hotel y continuó indiferente su camino.

Extraído de ‘La ruta interior’, Hermann Hesse.

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Entrada nada sustancial

Planeaba escribir algo acerca de los recientes brotes de infame gripe porcina en México y el mundo. Pero descubrí que no sería ni remotamente interesante. Al notar los síntomas, al centro de salud; y mucha suerte para todos (si fuera cristiano podría emplear la frase: que dios nos agarre confesados), al final de cuentas al que le tocó, le tocó.

Ahora para continuar con esta bonita entrada que no conoce ni conocerá sustancia alguna, un texto dedicado a mis zapatos tennis:

Los compré en Diciembre de 2005 cuando deambulaba por las calles de Jojutla, se parecían a mí, eran Converse de esos que estaban de moda hace como cuarenta años, café y verde. ¡Y se murieron los desgraciados!
Con ellos podía caminar, podía correr y podía quitármelos si me daba por nadar. Me hacían ver guapo y decente (¿qué pensaría la gente de uno si uno no vistiera calzado alguno? No, no, no, ¡qué escándalo!). ¡Y se murieron los desgraciados!
Pasamos junto a incontables otros tennis, zapatos y zapatillas; Pisamos charcos, chicles, churros, papeles y cacas de perro. Nos caímos en el parque en una primera cita y un viejo hizo la rica mofa de nosotros. ¡Y se murieron los desgraciados!
Tenían montones de manchitas de colores de agua, aceite y oleo, que fueron cuando experimentábamos con los pinceles viejos. También el derecho tenía un navajazo y el izquierdo una mordida ligeramente marcada como ultimo recuerdo de mi perro. ¡Y se murieron los desgraciados!
Y el día de ayer, de la nada, derecho decidió que nuestro tiempo había sido suficiente, cediendo a una gran grieta por la suela, figúrese la parte inferior del Titanic. Y aun sabiendo lo mucho que detesto ir a comprar zapatos… se murieron los desgraciados. ¡He dicho!

Y para finalizar, remataremos con “El Danubio Azul”, interpretado por la banda explosiva de Monthy Python’s Flying Circus:

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Gira

Corre con los ojos bien abiertos, detente cuando sepas que debes detenerte y gira. Vueltas de trescientos sesenta grados, siente el vértigo como empieza a hacerse más. Un pie al lado, el otro le sigue y gira, mira las líneas horizontales que tomaron el entorno, no pienses en lo ridículo que te ves, te ves ridículo ¿qué más da? sólo siente como giras. Ahora gira más rápido y luego más, eres gigante, lo único que importa es no chocar, alza los brazos, bájalos, muévelos de un lado al otro. Cagate de la risa, búrlate de lo absurdo que todo resulta. Gira hasta que te caigas y síguete riendo, mira como arriba sigue girando. Cánsate, da un suspiro y vuelve a comenzar.

Método infalible para reiniciar un día.

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El poder de un par…

El día de ayer fue largo, caluroso, bochornoso y aburrido; sin embargo aprendí algo. Abrí los ojos y vi la cara de Ross: «tienes que acompañarme al banco». En mi cabeza se revolcaron palabras y frases como: coño, es muy temprano, hace un chingo de calor, que hueva, me duele la cabeza… pero respondí con un simple: okey.

Cuatro horas, tres adviles, medio sándwich y una foto de fresas en su más puro estado silvestre (¿o qué, las fresas no crecen en los mostradores de las juguerías?) después, me di cuenta que la visita al banco no fue tan terrible como creí que sería, pues extraordinariamente, acompañado de Ross:

- Los coches dan el paso. ¡No más frogger en cuarta dimensión!

- Las operaciones bancarias que antes habían estado difíciles ‘mi estimado’, ahora son cuestión de un par de tecleadas.

- Los ejecutivos de escritorio se vuelven graciosos y hasta platicadores.

- Gente que no conozco le da por socializar y llaman mi atención gritándome: ¡mamacita! (¿O será que se referían a mi madrecita? ¿En semana santa?)

En fin, es toda una experiencia ir acompañado al banco de una mujer bonita.

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Culpas Modernas

Gaylord Nelson: «La máxima prueba a la conciencia del hombre sería que por voluntad propia sacrificara hoy algo para las futuras generaciones, cuyas palabras de agradecimiento no podrá escuchar.»

Hace tiempo estaba escuchando el más reciente álbum de Beck, “Modern Guilt”, y uno de los temas me llamó la atención en particular, el titulo de la canción, homónimo al del álbum, en español sería algo así como ‘Culpa Moderna’.

Me siento avergonzado y no estoy seguro de qué. El mundo, estando cada vez peor, se va a la mierda. Con él, todos, pero toditos nosotros.

Yo no elegí formar parte de la causa, pero es que cuando uno nace humano, la membresía viene por default. Si nosotros, la humanidad, somos una enorme y destructiva bola de nieve bajando la colina, creciendo y arrasando con todo a su paso, y sin manera alguna de detenerla, me pregunto: es sínico pensar que, si no hay solución, ¿por qué la maldita culpa?

Yo siempre hecho mofa de las personas, que se registran en el sitio de PETA, y durante tres semanas van a la voz de: “Ay, no maltraten a los animalitos, ¡jodan KFC! ¿Has visto aquél video en YouTube?”. Y de ahí se sienten poco menos que la madre Teresa de Calcuta. Y que conste qué no digo que esté mal, solo que resulta hipócrita.

Los esfuerzos los hay, hay celebridades, hay conciertos y eventos masivos, está el insufrible de Bono, apagones por todo el mundo durante 60 minutos…
— ¿Fuiste al concierto que hubo la semana pasada?
— ¡Si Güey! Estuvo genial, fue para el calentamiento global o los niños pobres… o algo así.

Y como dijeron en 30 Rock alguna vez —y tal vez lo esté sacando de contexto—: Traigan otro mundo, éste ya se arruino.

Si cualquier intento nunca es suficiente, nos queda algo más que decir qué: ¿a beber y a tragar que el mundo se va a acabar?

Quiero creer que la culpa esta ahí, por que hay solución. De cualquier otro modo es inservible. Por lo mientras, no me queda más que contribuir a retrasar lo inevitable, con la culpa moderna que aparentemente conlleva.

Sí. Hoy ando trascendental wannabe.

*Imagen del avatar: “We had faith…”

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Mary Boquitas ¿¡Un Ángel!?

Apenas estaba yo tan calmado, frente a la televisión, justo cuando veo una capsula acerca del programa de nada más y nada menos que María Raquenel Portillo, alias la “Mary Boquitas”.

Cualquiera que no este familiarizado con el asunto, tan solo es cuestión de darle en google al “Caso Trevi-Andrade” y descubrirán a lo que me refiero.

Ahora sí, a lo que nos truje, y repito: Mary Boquitas, ¿¡Un Ángel!? ¿En serio? ¿Acaso me he equivocado de dimensión? Y es que la Boquitas en su nuevo programa de tres pesos pretende ser casi la Madre Teresa de Calcuta, ayudando a distintas personas en desgracia a salir adelante. Que ironía, ¿No?

Algo que no me deja de sorprender es como en los medios de comunicación excusan pues: “Todos cometemos errores”. ¡Claro que todos cometemos errores! ¡Por supuesto! Nuestro error es no brindar el asiento en el transporte público por que tenemos hueva. Nuestro error es olvidar el cumpleaños de nuestro mejor amigo.

¡Nuestros errores no se tratan de ser cómplice de secuestro, violación y quien sabe cuantos crímenes más! ¿Será que alguien es capaz de olvidar cualquiera de esos actos? Yo no.

Si la mujer desea reivindicarse o soltar algo de culpa ¡que no lo haga en la televisión! Resulta insensato y sinico.

¡Que vergüenza! Ahora me pregunto, ¿Cuándo se vendrá el programa de concursos de la Mata Viejitas?

¿Será que solo en nuestro bello pero de corta memoria México ocurre esto?

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A Menos de 7 Dias :)

Uno de los mas antipopulares en la historia de la humanidad, se va. Retomado de aproximadamente el 86 porciento de los weblogs.

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Mi Historia: Grandes, los hijos del destino

Los días pasados he estado terriblemente lento. Para dar un poco de movimiento por acá, al fin me decido a publicar esta pequeña historia que he escrito.

Me encantaría presentarles un relato soberbio. Pero la escritura y yo, no nos damos mucho que digamos. Así que advertidos están; de continuar la lectura a los próximos párrafos, no podré regresarles su preciado tiempo. Sin mayores pretensiones, y apoyando estas iniciativas tan interesantes como lo es el CETH, les presento mi historia.

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