Lo he dicho. Como todos deben saber, Susan Boyle es participante de Britain’s Got Talent, ahora reconocida internacionalmente por tener en conjunto una voz extraordinaria con una aparente discapacidad intelectual y una apariencia física como sacada de ogro de cuento infantil.
Y desde ahí el asunto se volvió insufrible. El síndrome del patito feo es más común de lo que parece, y a más de un mes ¿hay todavía que chutarse notas y notas al día de la mujer? Los encabezados venden: “Susan Boyle, la voz de un Ángel”, “Patito feo con voz de Ángel” y cosas por el estilo. Y ahora resulta que muchas personas van diciendo y repitiendo cual disco rayado qué para que vean los que discriminan, para que aprendan a no juzgar un libro por la tapa, para que bla bla bla bla…
Golpes de pecho. La buena onda de la discriminación. Todos somos un poco discriminatorios, todos tenemos un punto de racistas, y cada quien maneja su nivel de esnobismo. Por muy buenas personas que intentemos ser, es imposible evitarlo, desafortunadamente aquí así funcionan las cosas.
Dice el dicho: La culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre. Susan Boyle canta bien y es fea, fea, fea. Del retraso mental, igual sospecharía de ella como de muchos otros que ocupan espacio en la pantalla. Es un producto televisivo que buenos resultados ha dado, y muy probablemente de aquí a un año, habrá desaparecido y habrá sido olvidada. Eso hasta que llegue el nuevo patito a hacernos sentir que somos generosos. Mientras tanto, a darle rico a la doble moral.
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