Desde aquel desafortunado encuentro entre mi querido v3 y el ciclo de enjuague de la lavadora (ya podrán sacar conclusiones), no había vuelto a escuchar la melodiosa voz de la señorita anunciando que mi saldo ha expirado. Habían pasado meses ya, y el sábado parecía tan solo justo y necesario reponerlo.
Un par de horas después de estar decidiendo entre marcas, modelos y operadoras, al fin tengo un nuevo y flamante teléfono celular.
Entonces ya saliendo de la tienda –de estas donde pulula la gente bonita–, decidimos probar la cámara para ver si los famosos mega-pixeles le hacen justicia al precio, click, click, un par de fotos después se acerca un elegante caballero y nos dice que por seguridad no esta permitido tomar fotografías dentro del establecimiento.
En varias ocasiones y en distintos lugares me ha sucedido esto, uno saca su cámara/celular para tomar una sencilla foto y te piden que lo guardes, ahí es cuando decides sí muy digno guardas tu sofisticado equipo o te pones a mentar madres al que se te ponga enfrente.
“Por seguridad”…siempre me he preguntado a que se refieren exactamente, pero la imaginación simplemente no me da. Comprendo museos, sitios arqueológicos, zoológicos, entre otros; pero esta norma parece estarse extendiendo por todos lados, ¿O soy al único que le ha pasado?
Muchas veces incluso a extremos ridículos. Una ocasión que fuimos a una expo al DF, alguien se puso a grabar un video en lo que esperábamos el autobús, ahí frente al centro histórico, entonces se acerca un policía y le pide que muestre su permiso para grabar o habría problemas. ¡O habría jodidos problemas! ¡Por grabar un video con un teléfono celular!
¿Soy el único que detecta la surrealista estupidez?
Mientras habrá que aprovechar que las nubes están espectaculares, ve por tu camarita y toma una foto, ya que probablemente mañana venga un jet de la fuerza aérea a prohibir tomar fotografías del cielo, por seguridad, claro está.
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